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LA FALACIA ARGUMENTAL DE IBARRA

Lo acaecido el pasado 7 de marzo, cumplió con un cometido básico que constituye uno de los factores esenciales de todo Poder Legislativo: transparentar y dar a conocer públicamente aspectos que forman parte del interés colectivo.

En este sentido, la falaz operación política en la que se apeló al argumento del golpe político al sólo efecto de garantizar la continuidad del ex Jefe de Gobierno de la Ciudad, Aníbal Ibarra, mostró a las claras sus calumniosos ribetes, así como también una profunda fragilidad conceptual.

Concluye así un largo proceso político motorizado por una afanosa búsqueda de la verdad y la justicia. Aunque nada haya para festejar, sí es posible celebrar, al menos en lo que concierne al respeto y la memoria de las 194 víctimas de la Tragedia de Cromagnon.

Las instituciones son superadoras a los hombres. Y ello es así porque aquellas logran trascender la vida de éstos, cercenando a la discrecionalidad y al voluntarismo.

Ser consecuente en la creencia por las instituciones como medio para la evolución humana, exige un respeto irrestricto por las mismas, así como también por las normas que de su funcionamiento y dinámica se desprenden. No es admisible, comportarse con arreglo a lo institucional de un modo parcial.

Desde una perspectiva ligada a aspectos de ética política es posible afirmar que las instituciones se respetan o no se respetan, y en ello no hay término medio. Desde este punto de vista, y a modo de ejemplo, no se puede ser democrático hasta donde convenga, ya que el imperativo democrático es por esencia categórico. Semejantes cuestiones pueden derivarse al considerar el paradigma republicano.

Pese a lo ejemplar y categórico del fallo, Aníbal Ibarra, decidió persistir en una argumentación propia de todo aquel que no goza de integridad política o intelectual. Y ello se deduce de la argumentación a la que volvió a recurrir en la conferencia de prensa que celebró una vez que se confirmara su destitución.

Ibarra no es un fascista, pero los argumentos que a la luz de lo actuado en la causa Cromagnon se empecina en formular son propios de dicha ideología. O acaso, ¿no el fascismo el que clama y exige una relación directa –sin intermediación- entre líderes y sociedad (masa), denostando al sistema de partidos políticos? Basta con revisar ligeramente doctrinas como las de Benito Mussolini o Carl Scmitt para ubicar notables puntos de enlace con lo expresado por el ex Jefe de Gobierno. Es el ideario fascista el que niega y persigue las instituciones de la democracia representativa.

El Juicio Político finalizó. Sería oportuno que Ibarra revea algunas actitudes. De nada le valió forzar una interpretación de la Tragedia Cromagnon con el Juicio a las Juntas Militares.

Las instituciones no sólo perduran. También cuentan con dispositivos para encausar eventuales procesos de crisis. La Constitución de la Ciudad de Buenos Aires, como institución madre en el ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, es precisa en lo que respecta a la continuidad institucional que se requiere luego de un proceso de destitución. Jorge Telerman es el nuevo Jefe de Gobierno de la Ciudad, y en tal sentido contará con todas las garantías constitucionales que redunden en gobernabilidad y buena gestión. Desde la oposición, desde una irrenunciable visión crítica, apoyaremos las decisiones institucionales que adopte por el bienestar de la Ciudad.

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